Reivindicando nuestro lado vulnerable.

Para muchos de nosotros la conexión que sentimos y vivimos con aquellas personas que queremos, es uno de los pilares fundamentales de nuestras relaciones. Establecer ese vínculo interior con aquellas personas que forman parte de nuestro universo afectivo inmediato, es la manera en que deseamos construir la relación, con mayor autenticidad y a plenitud. Esta conexión se establece sobre todo cuando nos sentimos vistos, desde el deseo sincero de que el otro realmente nos vea, lo cual en ocasiones, puede hacernos sentir vulnerables, en ese intento de desnudarnos por dentro.

Parte de aquello que impide construir la conexión que deseamos en nuestras relaciones es la creencia de no ser como deberíamos ser, una cierta inconformidad o no aceptación de nosotros mismos que nos impide mostrarnos cómo somos. En nuestro interior creemos que al mostrarnos cómo somos, el otro va a conocer o ver algo en nosotros que no nos hará merecedores de la conexión que deseamos construir. Ese sentimiento conocido de “no soy suficiente”, hay algo en mí que no me gusta o no esta bien o no es como debería ser o como me gustaría que fuera y que por lo mismo, no le gustará al otro. Ese pensamiento saboteador que nos impide aceptarnos cómo somos, incluyendo aquello de nosotros que no nos gusta o nos gustaría fuera diferente.

Y así, muchas veces y sin apenas darnos cuenta, nos creamos un ideal muy elevado de cómo deberíamos ser. Una especie de perfeccionismo interior que impide que nos sintamos a gusto y satisfechos con todo lo que somos. Se establece en uno cierta necesidad no confesada pero casi siempre actuada, de estar a la altura de ese ideal de nosotros mismos que nos hemos creado y creído sobre cómo deberíamos ser.

Como consecuencia de este ideal elevado del yo, comenzamos a sentirnos incomodos con nuestro lado vulnerable sin darnos cuenta que la inseguridad, la timidez, la vergüenza, el temor a mostrarme como soy, los miedos son parte consustancial a nuestra naturaleza humana y por demás, común a todos. Todos de una u otra manera y en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido así.

La buena noticia es que justo porque nuestro lado vulnerable nos hace más humanos, del mismo modo nos ofrece la posibilidad de sentir empatía hacia los demás, comunicarnos afectivamente con los otros, ser sensibles y desarrollar cualidades tan valiosas y necesarias como la compasión, la bondad, la ternura, la generosidad, la solidaridad. Nos permite hacer contacto con los sentimientos del otro para crear la conexión interior que sustenta la relación.

Para lograr que esta conexión exista debemos permitir que nos vean tal y cómo somos, lo cual significa mostrarnos con la mayor autenticidad que nos sea posible. Elegir participar en la relación cómo realmente somos y dejar a un lado los pensamientos saboteadores sobre cómo deberíamos ser.

Una relación siempre es de dos por lo que mostrarte cómo realmente eres para crear la posibilidad de ser visto seria la mitad que queda de tu lado, tu parte en la relación. Lo que no depende de ti es que el otro realmente te vea, pues eso lo determina quién y cómo es el otro. Sucede a veces que por mucho que lo deseamos y hagamos por ser vistos, el otro sencillamente no nos ve porque no puede o no quiere o no le interesa. O las tres razones al mismo tiempo. Cualquiera que sea el caso, creo que siempre nos hará mucho bien y nos dará mucha satisfacción saber que uno hizo su parte, todo cuanto estuvo en sus manos para que el otro nos vea, en favor de la conexión que desea sentir y vivir en la relación.

Para muchas personas esas etapas de mayor vulnerabilidad, han resultado despertares espirituales en su vida, verdaderos procesos de transformación interior desde donde han renacido para vivir, amar y ser de manera plena, disfrutando cada momento y viviendo enteramente en el momento presente.

Es así como la vulnerabilidad no es sinónimo de abatimiento, vacío, dolor, inseguridad, poca valoración de uno mismo, es mucho más que todo eso. Nuestro lado vulnerable es por sobre todo, un espacio de aceptación y amor hacia uno mismo desde el cual renacer, la puerta hacia la empatía, la alegría y la felicidad, para vivir en el presente y a plenitud. Reconocer nuestra vulnerabilidad nos permite incorporar una perspectiva más amplia a nuestra vida y cuanto en ella acontece. Nos permite estrenar una mirada nueva. Es una manera muy sabia de reinventarse en el camino para ser, estar y vivir mejor.

Además, la vulnerabilidad está intrínsecamente vinculada a la creatividad. Desde allí han nacido las mejores canciones, poemas, libros, piezas musicales y obras de arte en todas sus manifestaciones. Casi todo lo que nos conmueve, nos toca por dentro y nos alimenta el alma, proviene o pasa por nuestro lado vulnerable, que nos permite sentir y hacer contacto. Vibrar en la misma frecuencia.

La manera más común que utilizamos para lidiar con la sensación de vulnerabilidad, es intentar anestesiarnos, para de este modo dejar de sentir aquellos sentimientos que nos producen dolor, enojo, incomodidad y malestar. Es así que elegimos dejar de percibir todos aquellos sentimientos o emociones que no queremos sentir: tristeza, frustración, miedo, desilusión, vacío, resentimiento, soledad…

El problema es que uno no puede elegir qué sentimientos y emociones quiere sentir y cuáles no. Nos hay manera de seleccionar cuando optamos por anestesiarnos, por lo que cuando eliges deshacer el vínculo con tus sentimientos y emociones, te anestesias para todo, dejas de sentir lo que no quieres pero también dejas de sentir aquello que si quieres. Es así que te privas de sentir alegría, gratitud, felicidad, confianza, satisfacción, todo lo cual nos conduce irremediablemente a estar deprimidos, abatidos, sin motivación y con muy pocos deseos de vivir si es que encontramos alguno. Una vez allí, intentamos encontrarle propósito y significado a nuestra vida, lo cual nos conduce una vez más a sentirnos vulnerables y casi siempre aplicamos la misma receta de anestesiarnos para dejar de sentir aquello que no deseamos. Se trata de darnos cuenta que el método de anestesiarnos que hemos elegido, es justamente lo que nos impide sentir también todo lo bueno que si deseamos vivir y de este modo, dejar de repetirnos en ese círculo vicioso.

Tu lado vulnerable no te hace débil, te hace humano, te hace completo. La vulnerabilidad es parte de ti, expresa mucho del valor y el coraje que tienes para reconocerlo y mostrarlo, porque crees en ti y te aceptas cómo eres. Se trata de abandonar la necesidad de ser perfecto en favor de vivir y construir la conexión que deseamos en nuestras relaciones.

Esta conexión nos ofrece la posibilidad de sentirnos vistos, amados y aceptados, nos permite confiar en el otro, sentirnos seguros hasta el punto de dejarnos caer allí, porque lo que nos une y sostiene es superior a cualquier cosa que nos pudiera ocurrir. La conexión que nos permite sentir y vivir el amor incondicional. Tener la certeza que hemos llegado a casa en el otro y que no importa lo que pase, todo estará bien. Esa conexión afectiva profunda e interior es posible gracias a nuestro lado vulnerable, desde allí se crea la posibilidad para ese encuentro de las almas. Esa unión que trasciende y nos hace plenos.

Reconocer nuestra vulnerabilidad nos permite vivir todos nuestros sentimientos y emociones de la manera más saludable, construir el vínculo con los otros desde la conexión que deseamos sentir. Nos ofrece una oportunidad para practicar la gratitud y la satisfacción de ser vulnerables porque esto significa que estamos vivos y que podemos sentir, con la certeza de que todo tu valor radica en la persona que eres y cómo eres será siempre suficiente. Poder vivir a plenitud cada momento y poco a poco ir liberándonos de los miedos que no nos permiten ser completo y conectar con el otro. Construyendo el vínculo en tus relaciones desde todas las posibilidades de encuentro y realización que nos ofrece nuestro lado vulnerable.

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2 thoughts on “Reivindicando nuestro lado vulnerable.

  1. Bety querida, hoy algo me dijo que leyera que habías escrito y sorpresa fue encontrarme con las palabras que me hacen entender porque no está mal sentirme vulnerable como lo he experimentado estos días … Gracias por dar este espacio de amor, sabiduría y . Un abrazo lleno de cariño

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