Nuestros hijos, su mundo y sus amistades.

Cuando nuestros hijos se acercan a nosotros para contarnos sus problemas o aquellas situaciones que están viviendo en especial con relación con sus amistades, es muy importante validar sus sentimientos. Cuando le decimos, entiendo lo que estás sintiendo, entiendo tu enojo, tu frustración o tu tristeza, estamos construyendo el puente de comunicación que nos permitirá compartir con ellos cualquiera que sea el momento emocional y los sentimientos que están experimentando. Ese acercamiento de ellos hacia ti es una clara señal de que quieren compartir contigo eso que sienten, por lo que aprovechemos cada oportunidad que ellos nos ofrecen para hacer crecer la relación y mejorar la comunicación.

Una vez que validas sus sentimientos y escuchas su versión de la situación o el problema, puedes asistirlos y acompañarlos para que ellos encuentren la solución a través de preguntas simples y neutrales, desde la genuina curiosidad por entender qué les está pasando. Sobre todo, sin emitir juicios. Sin juzgar ni a ellos, ni a los otros, ni a nosotros. Tomar una posición neutral y permitirles que sean ellos quienes solucionen el problema. ¿Qué crees que puedas hacer? ¿Qué te gustaría? ¿Cómo quieres que te ayude? ¿Qué quieres lograr? ¿Qué opciones tienes? ¿Cuáles crees serían las consecuencias de esas acciones? ¿Cuál sería la más efectiva, la que consideras que mejor te ayudará a lograr aquello que deseas?  ¿Qué podrías hacer diferente? Son algunas de las muchas preguntas que los ayudará para que reflexionen y exploren con mayor profundidad la situación presente y sus posibles soluciones, abriendo las puertas a su creatividad en la solución de conflictos y la toma de decisiones.

Se trata de ayudarlos a crear una dinámica interna de análisis y evaluación inteligente que les sirva luego para la vida y que ellos puedan replicar y utilizar en el futuro cuando se enfrenten a situaciones similares. Es importante que nuestros hijos aprendan a establecer un modelo interno de análisis para cuestionar, comprender y solucionar sus conflictos, para encontrar sus respuestas, lograr los resultados deseados y tomar sus propias decisiones. Acompañarlos para que ellos encuentren la solución y actúen según aquello en lo que creen. Si al final las cosas no resultan como ellos esperaban siempre pueden considerar nuevas opciones, otra manera de lograr aquello que desean. Porque en esta vida todo tiene solución, casi nada es definitivo y todo sucede a su debido tiempo.

Además, siempre podemos ayudarlos a beneficiarse de la experiencia y aprender la lección. En la vida no existen errores, sólo lecciones, oportunidades de aprendizaje. Las lecciones se repiten hasta que nos las aprendamos. Sería muy bueno que aprendan con nosotros que somos el lado amable y amoroso de su vida. Casi siempre le digo a mis hijas que tienen la opción de aprenderlo en casa junto a nosotros con amor, desde la comprensión y con paciencia o aprenderlo afuera de la manera en que se lo enseñe la vida.

Del mismo modo, debemos saber corresponder a nuestros hijos cuando se acercan para contarnos sus problemas, situaciones o aquellos asuntos que son importantes para ellos. Validemos sus sentimientos y escuchemos con amor y sin juicios. Siempre podemos valorar y agradecer que quieren hablarlo con nosotros, que nos tengan la confianza para contarnos lo que les pasa y que nos permitan acompañarlos durante el proceso.

Es importante que nuestros hijos comprendan que una relación es de dos y sólo son responsables de su mitad, de su parte en esa relación.  Que tomen siempre en cuenta cómo se sienten, cómo los tratan y observar, a ellos mismos y a los otros para seguir la guía de su intuición, escuchar a su voz interior. Tienen todo el poder en su mitad de la relación, la parte que depende de ellos mismos para decidir cómo responder a lo que acontece fuera. También tienen el poder de decidir si quieren o no participar de esa relación. Y una vez que deciden participar de ella también tienen el poder de diseñar su mitad y crear a través de acuerdos el tipo de relación que desean tener. Para que alguien te lastime, te moleste o te haga sentir mal debe contar con tu activa participación. De alguna manera le estamos cediendo a los otros ese poder en detrimento de nuestro bienestar.

hijos

 

4 thoughts on “Nuestros hijos, su mundo y sus amistades.

      • Betina: Me siento muy identificada con la forma en la que planteas tus temas, siempre he creido ke entendiendonos mejor y disenando los caminos a la tolerancia y el respeto;asi como, el comprender mejor nuestro espacio en las relaciones humanas nos hara dar un paso positivo a un mundo mejor, Gracias, porke es de especial valor el educar
        a nuestros hijos en estos principios, besitos

      • Bea querida…que gusto tenerte por aquí y más aun que coincidamos en la manera de ver, entender y praticar todos estos temas. Gracias a ti por acompañarme en este espacio. Mas besos!!!

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