Amor: los que dan y los que piden.

En la dinámica y naturaleza de casi todas las relaciones humanas y los distintos tipos de personalidad, podemos distinguir dos grupos de personas: las que dan amor y las que piden amor.

Las relaciones con las personas que dan amor suele ser fluida, transparente, agradable y sin mayores conflictos. Estas personas entregan amor de manera natural y sin esfuerzo por lo que suelen ser sensibles, consideradas, cariñosas, cordiales y afectuosas. Estar con ellas resulta muy  agradable y de gran satisfacción. Uno se siente cómodo y a gusto en la relación, percibiendo una grata sensación de paz, comprensión y armonía en la relación.

Las relaciones con las personas que piden amor a veces no suele ser tan sencilla, fácil, diáfana, ni apacible porque hay muchas maneras de pedir amor. Y en numerosas ocasiones este pedido de amor suele exigirse y manifestarse de la peor manera.

Cuando el pedido de amor se realiza de manera directa y transparente, la relación se hace mucho más sencilla y fluida. Uno entiende y considera las necesidades emocionales y afectivas de la otra persona, por lo que nuestra esencia humana sensible al amor y a los otros, casi siempre satisface de manera natural este pedido.

La situación se complica cuando la manera de pedir amor suele ser indirecta y muchas veces se expresa de forma totalmente contraria a lo que la persona en realidad quiere y necesita. El pedido de amor se realiza de manera encubierta, disfrazado de distancia calculada, frialdad, ambivalencia, el juego de me acerco, me aseguro y luego me alejo, reclamo y rechazo, ataque y defensa. Nos llega en clave y de maneras tan desconcertantes e ininteligibles que resulta muy difícil darnos cuenta que detrás del enojo castigador, la apariencia de superioridad y control, la distancia y  la manera tan ambigua como nos tratan,  hay un pedido de amor de forma equivocada y contraproducente. Las razones por las cuales el pedido de amor se realiza de manera indirecta, ambivalente y encubierta obedece en muchas ocasiones al miedo al rechazo, a no recibir lo que queremos, poca tolerancia a la frustración, temor a que te digan que no, o la creencia errónea de que mostrar nuestros sentimientos nos hace vulnerables y débiles.

Sabemos que comprender no justifica y que no tenemos por qué aceptar relaciones en las cuales sentimos que de alguna manera nos tratan mal, nos lastiman, nos manipulan y se ha perdido el equilibro en la dinámica de dar y recibir.

Comprender que hay muchas maneras de pedir amor nos ayuda a mantener  y sobrellevar nuestras relaciones del modo más sano posible con aquellas personas que su manera de pedir amor y afecto resulta contradictoria o difícil de entender. Se trata de evitar caer en su juego y no reaccionar a su estilo. Dejar de engancharnos, responder a su pedido de amor cuando así lo consideremos y sobre todo sin lastimarnos. Para encontrar el equilibrio… y nuestra paz.

Comprendernos y entender a los otros sin juzgar, siendo considerados con los sentimientos y necesidades de los otros, a la vez que reconocemos lo que queremos y necesitamos nosotros en nuestras relaciones, en aras de mantener el más sano equilibrio. Amarás a los otros cómo a ti mismo, no más que a ti mismo.

Se trata de aceptar que cada persona vive su proceso interior psicológico, emocional y espiritual, para evitar juzgar y prevenir engancharnos con aquel pedido de amor que nos llega expresado de la peor manera.

No tenemos el poder de cambiar la personalidad de los otros para que ellos actúen y nos traten como quisiéramos. No tenemos ese poder pero tenemos muchos otros poderes en nosotros y en nuestras relaciones, entre ellos no participar de su juego. Cuando se trata de los otros siempre tienes el poder de decidir si quieres o no participar de la relación, que tipo de relación quieres establecer, que nivel de cercanía, cuanto te quieres involucrar, decidir como quieres que sea tu parte, tu mitad en esa relación.

Procuremos concentrar y dedicar nuestro tiempo y energía a nuestro proceso personal y aquello que queremos, haciendo contacto con los otros desde nuestro Ser con todo lo positivo que tenemos para compartir. Y convertirnos en el canal a través del cual entreguemos bendiciones y bienestar a este mundo.

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8 thoughts on “Amor: los que dan y los que piden.

  1. Preciso y Precioso. Muy bien expuesto… casi como si una experiencia de vida se estuviera volcando con sabiduría en esto que, para algunos, claramente podría ser una enseñanza de vida.
    Te felicito, Betti!

  2. Querida Betti, estoy muy orgullosa de ti y muy sorprendida de tu sabiduria y la profundidad que encierran tus analisis. Continua adelante, muchos te agradecen, incluida yo. te quiero mucho. Tia Mayra

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