Darnos permiso.

Muchas veces nos resulta difícil regalarnos tiempo para nosotros, para disfrutar sin complejo de culpa, de hacer simplemente lo que se nos antoja, para consentirnos y tratarnos bien, para satisfacer deseos sencillos y muy personales que simplemente no nos permitimos.

Cuántas veces en  secreto agradecemos un catarro o alguna otra enfermedad leve y pasajera que nos permita quedarnos por más tiempo en la cama, delegar alguna tarea de la casa o de la familia que ese día sencillamente no deseamos realizar. Se trata de hacer una pausa en el andar para estar con nosotros.

Pareciera que tenemos que darnos permiso para tratarnos bien, para permitirnos realizar eso que deseamos hacer y que a ojos de nuestra conciencia estricta y de lo que los otros pudieran opinar, nos parece inaceptable. Nos negamos esos momentos de bienestar y apapacho para con nosotros mismos porque el deber ser pesa un poco más sobre nuestra consciencia.

Hagamos el ejercicio imaginario que estás con una persona a quien amas muchísimo y es muy importante en tu vida. Imaginemos que esta persona muy amada tiene deseos de quedarse ese día en casa o en su cama, en pijamas, tejiendo, leyendo, escuchando su música, en la tina, en la hamaca, inventando un postre, arreglando fotos, viendo una película, en fin todo lo que se les pueda ocurrir sobre cómo consentirnos y pasarla bien. Nos parecería tan natural que lo hiciera, hasta la animaríamos a hacerlo, tendríamos tantas razones para convencerla de que se lo merece. Nos parecería muy bien y hasta lo justificaríamos con esa manera tan amorosa que tenemos para entender a las personas que amamos.

Aparentemente o al menos de palabra, todos parecemos muy convencidos de cuán importante somos para nosotros mismos y cuánto nos amamos. El amor propio es un tema fundamental e incuestionable en nuestras vidas. Sin embargo, nos cuesta tanto darnos permiso, tratarnos a nosotros de la manera en que lo haríamos con esa personas querida, que entiendes tan bien, procuras  sin esfuerzo y conscientes de manera natural, sin juzgar. Toda esa escena que antes imaginaste con esa persona a quien amas mucho y es muy importante para ti, ahora intenta visualizarla y realizarla contigo. Para vivir y validar el amor en nuestra vida debemos comenzar por incluirnos.

Resulta muy sano ser consecuentes, regalarnos amor y permisos para consentirnos cuando sea esto lo que queramos y lo podamos hacer. Procuremos encontrar el equilibro entre el deber ser y nuestros deseos, aprendamos a darnos permisos, porque a todos nos vendría muy bien querernos un poco más y tratarnos un poco mejor.

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3 thoughts on “Darnos permiso.

  1. Muchas veces nos toma tiempo comprender que para hacer felices a quienes amamos debemos ser felices nosotros mismos, y dicha felicidad comienza por hacer la pausa que sabiamente recomiendas. Gracias por tanta luz!

  2. Cuanta sabiduría en tus palabras, cuan sano es disfrutar de momentos personales. Es llenar nuestro tanque de energía para crecer y poder dar lo mejor a nosotros mismos y a los demás. Gracias por compartirlo.

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