Las personas se conocen por sus acciones.

A lo largo de nuestra vida conocemos e interactuamos con diferentes personas que participan de nuestro entorno: la familia inmediata y la extendida, los chicos de la escuela, los colegas del trabajo, los vecinos, los amigos y todos aquellos que conforman nuestro grupo social. Conocer a los otros lleva tiempo, lo mismo que hacer amigos.

Aprendemos a conocer a los otros a través de sus acciones. Para ello bastará con detenernos a observar cómo nos tratan, cómo se comportan con nosotros y con los demás, escuchar sus opiniones y saber cómo piensan. Así, poco a poco, vamos aprendiendo cómo es cada persona para de este modo decidir si deseamos propiciar y fomentar la amistad. A través de lo que observamos, ganamos en conocimiento, afecto y confianza hacia el otro para reconocer si nos sentimos a gusto y cómodos en su compañía, si puedes ser tú mismo en esa relación.

En este proceso de acercamiento e interacción para conocer cómo es el otro, es muy saludable tomarse el tiempo que sea necesario para hacerlo sin prisas. Si la relación tiene futuro no hay necesidad de precipitarse y llegar anticipadamente a conclusiones porque tenemos muchas probabilidades de equivocarnos. Observa al otro y obsérvate tú, cómo te sientes cuando conversas con él o ella,  cuando estás en su presencia, cómo te trata, cuál es la dinámica entre ustedes, los dos partes participan por igual o te toca poner más. Una acción vale más que mil palabras, a las palabras se las lleva el viento y las acciones nos definen.

A veces nos relacionamos con personas que tienen la capacidad de hacernos sentir incómodos en la relación. Por alguna razón tenemos que modificar nuestra conducta para que la relación funcione, para ser aceptados o evitar conflictos. Nos sentimos exigidos porque el otro demanda más de nosotros o establece las condiciones para que se mantenga la relación. De manera inconsciente nos transformamos para complacer o adaptarnos al otro, cedemos a sus demandas para evitar que el otro se enoje o actuamos en función de satisfacer sus expectativas. Aunque este comportamiento suele producirse de manera inconsciente, al pasar un tiempo comienzas a reconocer en ti sensaciones que no puedes explicar, te resulta difícil decir que no, debes ser más cuidadoso con el otro y con lo que dices, casi siempre te depositan la culpa y da igual lo que hagas el problema eres tú.

Existen personas que nos hacen sentir así. No podemos evitarlo, no tenemos el control sobre nuestros sentimientos y es muy sano reconocer lo que sentimos, es la señal de alerta que necesitamos para tomar decisiones, para cuidar de nosotros y de nuestro bienestar emocional. La mejor parte es saber que en estas situaciones no estás desprotegido, siempre puedes decidir dejar participar de esa relación, poner distancia y mantener el menor contacto posible con esta persona.

Resulta muy recomendable poner tu atención en cómo te sientes en esa relación y con esa persona, es lo que se conoce como el método interno para conocer a los otros. Cuando estás en una relación donde tienes que modificar tu comportamiento en función de lo que el otro espera y a veces exige de ti, cuando la otra parte te hace sentir culpable cada vez que decides establecer tus limites o tomar tus propias decisiones, cuando no puedes expresar libremente tus opiniones porque el otro actúa a la defensiva, es muy probable que te encuentres atrapado en una relación con una persona tóxica. Se trata de darnos cuenta cuando estamos participando de una relación bajo una dinámica de manipulación y agresividad pasiva, donde las reacciones del otro suelen ser radicales y desproporcionadas con relación a los hechos.

Aquí quiero hacer mucho énfasis en aclarar que no me refiero únicamente a la relación de pareja, aplica para todas nuestras relaciones: con la familia, los amigos y todos aquellos que participan de nuestro entorno inmediato.

Por lo general, los otros casi siempre nos dicen quiénes son y cómo son, somos nosotros los que pretendemos ignorarlo y hacemos casi todo para no verlo. Nos enganchamos así en relaciones insanas donde nos desgastamos pretendiendo lo imposible. Los otros tienen su proceso, su tiempo y su historia. Nosotros sólo podemos ocuparnos del nuestro, para sentirnos bien con nosotros y con nuestra vida. Para ocuparnos de nuestro bienestar y cuidar de nuestra salud.

Se trata de escuchar a nuestras sensaciones, lo que nos dice nuestro instinto, lo que estamos sintiendo, ahí reside nuestra sabiduría, es la voz de nuestra guía interior.  Tú no eliges lo que sientes en una relación pero siempre puedes decidir si quieres o no participar en ella. Ese es tu poder, úsalo.

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3 thoughts on “Las personas se conocen por sus acciones.

  1. A traves de nuestros amigos muchas veces tenemos la oportunidad de conocernos mejor a nosotros mismos, pues ellos son como un espejo, que reflejan lo que somos, no lo que queremos ser. Ellos son los que nos mantienen generalmente con el rumbo preicso, pues nos hacen ver sin medias tintas si nos estamos desviando. Gracias Betti, genial como siempre.

  2. Pues si, solo que a veces cuidamos más a los otros que a nosotros mismos, pero con el tiempo todo se aprende….aunque el coste para uno sea alto e injusto.

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